viernes, 8 de agosto de 2014

Quesera de lenga

Hace un par de meses empezamos a comprar queso de rallar y rallarlo nosotros, pero lo estábamos guardando en un tuper de plástico horrible. Así que fui a comprar un poco de lenga, y armé una cajita para guardar el queso rallado.

Los encastres no fueron tan difíciles como parecen, pero como sabía que iba a tener errores (y tiene unos cuantos), copie un estilo que se ve bastante por acá: se matan todos los bordes con un formón o navaja y de esta forma resaltan las uniones (en vez de tratar que queden perfectas). Así la caja quedo armada y bastante bien presentada. 


La manijita de queso la pinto Oli, y ella también se encargo de pegarla en la tapa. A cambio tuve que hacerle unos cuantos quesitos para jugar.


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