jueves, 5 de julio de 2012

Peines de madera

En Mayo empecé con un proyecto que me pareció una buena idea para regalar: peines de madera.

Empecé cortando unas tablitas de lenga de unos 6mm de espesor, el mismo espesor de un pedazo de cedrillo que tengo por ahí. La idea era usar la lenga para la parte de los dientes, con la beta paralela a los mismos, y el cedrillo como el lomo del peine, con la beta perpendicular. De esta forma, el cedrillo con la beta perpendicular le da rigidez al peine ya que la parte de los dientes queda unida por muy poco material, y encima en el sentido de la beta.

Este quedó en casa, tuvo una falla, pero los dientes estan bastante parejos.
La lenga que tengo es de unos 3 centímetros, así que tuve que cortar varias láminas de un mismo pedazo. Lo curioso es que las láminas se curvaron visiblemente. Por lo que leí por ahí puede ser porque la madera haya estado húmeda, o por que parte del tronco se trataba.
Para enderezarla, la puse en la vaporera por media hora, y después la prensé entre dos maderas rectas por 24 horas. Santo remedio, problema resuelto.

El primer paso fue cortar la lenga y el cedrillo en la parte de la unión, nada complicado con la caladora puesta en el soporte que le hice, convirtiéndola casi en una caladora de mesa (ya voy a poner fotos). Hice la unión con una leve curva para que quede un poco mas vistoso. Una vez bien seco, dibuje y corte el perfil de los peines, tratando de darle una forma no muy cuadrada.

El primer peine!
Y llegó el momento de los dientes. El primero lo corte con la caladora, pero vibra bastante y pensé que se me iba a complicar demasiado, así que recurrí a un serruchito de mano. Los que tengo hacen un corte de unos 2 mm de espesor, suficiente para un peine.

El primer peine lo corte a ojo, y la verdad que los dientes quedaron bastante desparejo, pero con onda. Llegué a terminarlo justo para el cumpleaños de mi hermana, así que fue un lindo regalo. Para el segundo peine, hice una guía con una solapa que se mete en el primer corte y te permite separar los dientes a intervalos más regulares. Simple pero bastante efectivo, creo que si pusiera un poco más de paciencia, podría hacer que los dientes sean casi iguales. 

La guía de corte hecha con una maderita y un palito de helado.
Una vez cortados los dientes, viene la parte que más tiempo lleva: darle forma a los dientes. Esto es puro lijado, lijado y mas lijado. A prueba y error entendí por que los dientes de los peines tienen que terminar en punta, si no tienen punta simplemente el peine no peina. Hay que darles punta y algo de chanfle en el frente para que el pelo se meta entre los dientes. 
También hay que lijar entre los dientes para eliminar las astillas que se hacen al cortar ya que se pueden enganchar en el pelo. Para esto me hice una lima casera con una hoja de sierra, papel de lija y cinta doble faz. Una lima en serio me salía como $80, mi lima caserita me salió $13. 
Una vez que el peine esta listo, hay que seguir lijando con lija cada vez más fina hasta que quede bien liso.

Para la terminación empecé con dos manos de goma laca, y lija bien fina después de cada mano. Esto hace que la madera quede extremadamente lisa. La terminación final la hice con dos o tres manos de aceite de oliva y dejar secar por 24 horas entre manos. ¿Por qué aceite de oliva? Porque no hay problema de alergias, tiene buen aroma, y es fácil de conseguir para hacerle mantenimiento al peine cada tanto.

El único problema que tuve con el segundo peine fue que me emocioné demasiado cortando y se rompió una parte. Nada que no se haya podido arreglar con un poco de cola.

Me emocioné con el serrucho y se me rompió después del 5to diente.
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